domingo, 11 de enero de 2009

Antonieta Rivas Mercado

Una mujer polémica en el siglo XX mexicano fue, indudablemente, Antonieta Rivas Mercado (1900-1931). Hija del arquitecto Antonio Rivas Mercado, fue precursora del feminismo en México, y fomentó las artes. Convivió de manera cercana con los intelectuales en el país a lo largo de las primeras décadas. Su presencia y figura han adquirido distintos tonos a lo largo del siglo; se le conoce poco, se habla mucho de ella, siempre rodeada de adjetivos y con poco espacio para conocer a la mujer de carne y hueso desde su propia mirada.

Recibió la mejor educación que una mujer podía recibir en esa época, hablaba inglés, francés, alemán, italiano y griego. Aprendió a bailar ballet desde pequeña y tuvo la posibilidad en un momento de su vida, de participar en la Opera de París, pero su padre no quiso dejarla sola. A los 13 años asumió responsabilidades de una adulta, pues tuvo que hacerse cargo del hogar en plena Revolución, al separarse sus padres. La madre se fue con otro hombre. 


Fue fundadora del Teatro Ulises, formó y financió el Patronato de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Carlos Chávez. Fue mecenas de hombres de letras tan destacados como Andrés Henestrosa, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Gilberto Owen, entre otros. 

Se casó con un ingeniero inglés que participó en la Revolución Mexicana al lado de los Madero, tuvieron un hijo y no pudieron vivir juntos. Las diferencias fueron enormes. A ella le desgastó inmensamente el juicio por la custodia de su hijo.  Fue compañera sentimental de José Vasconcelos Calderón, quien fuera candidato a la Presidencia. Cuando él perdió la elección, ella se exilió en Nueva York y en París. 

En 1931, en la Catedral de Notre Dame, viviendo una gran depresión, sin dinero y convencida de que su vida ya no tenía valor alguno, se suicidó con la pistola de Vasconcelos. 

La vida de Antonieta Rivas Mercado siempre me ha inquietado, nunca la he comprendido bien. Una mujer de contrastes, llena de vida pero siempre a la orilla de la muerte. ¿Caprichosa? Tal vez. ¿Comprometida? También. Absolutamente desafiante y con un gran espíritu de libertad. Fuera de su tiempo y de su época.  Ha llevado más de un siglo recuperar y reconstruir el rompecabezas de su vida. Aún queda mucho por decir. 


2 comentarios:

Arantza G. dijo...

Una mujer interesante, no cabe duda.
Ese tipo de mujeres; mecenas de la cultura, intelectuales, abiertas a su tiempo, fueron de gran ayuda a tantos artistas y escritores que amparados por ellas, consiguieron dar a conocer su trabajo.
Las veo en sus grandes salones reuniendo a gente tan dispar...Viene a mi memoria el libro La Regenta, las reuniones en el saloncito...
En fin, mujeres que tenían la cabeza para algo más que llevar sombrero.
Un besito.

Claudia dijo...

Efectivamente Arantza,
Tuviero cabeza para mucho más que eso: bien lo supo Coco Chanel en su momento.
Un beso y gracias por la visita.

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