sábado, 14 de marzo de 2009

El equilibrio interno como respuesta a los problemas del mundo

Estoy convencida de que difícilmente podremos construir la paz en el mundo, contribuir a fortalecer el diálogo entre las naciones y abonar a establecer un ethos democrático al interior de los países si no empezamos por nosotros mismos. 

¿Cómo puede construir la paz alguien que viven en guerra con la vida? ¿Cómo puede dialogar una persona brillante e inteligente que únicamente se escucha a si misma y no abre espacio en su vida ni en su interior para escuchar otros puntos de vista? ¿Cómo puede convivirse en democracia cuando buscamos imponer nuestros intereses sin considerar los de los demás? 

Por todo esto pienso que la única y verdadera manera de hacer de este lugar en el que vivimos uno mejor empieza en nuestro interior. Por supuesto que habrá quien me diga que estoy completamente loca, que lo que hacen falta son políticas públicas que resuelvan los problemas, que los políticos tomen decisiones y que la gente se ponga a trabajar con todo y crisis. Tienen razón, sin embargo, no habrá posibilidad de construir sobre tierra firme cuando el interior de cada uno y una de los tomadores de decisiones en el mundo no esté en armonía y mientras no sean personas equilibradas. 

¿Por qué regla de tres un punto de apoyo que está en desequilibrio constante puede construir un equilibrio? ¿Desde cuando la violencia genera paz? Si bien no toda la gente puede establecer un diálogo interno nutritivo y respetuoso, quienes lo pueden hacer contribuyen a que en el mundo se viva mejor. 

Ying-yang. Día-noche. Oscuridad-luz. Violencia-paz.

2 comentarios:

Billy MacGregor dijo...

Para nada estás loca. Aunque podrías, y el resultado de tu tésis sería el mismo, correcto. Es ahí donde empieza toda guerra, en nuestro interior. A veces pienso que la salvación del mundo, lamentablemente, pasa por la destrucción absoluta del género humano. Que mal rollo. Pero luego salgo a tomar café y veo, a los niños danzar a una velocidad vertiginosa y, reir a carcajadas. Es difícil llegar a un acuerdo entre mis demonios y yo.
El mundo es horrible sin esperanzas, las personas son horribles sin sueños.
La clave, sin duda, es dar el primer paso.

Claudia dijo...

Billy,
Confieso que hay momentos en que siento que el ser humano no merece estar en el planeta. Aparecen, también, momentos en que ciertos hombres y mujeres me hacen reconciliarme con el mundo y agradecer la presencia de personas maravillosas, dispuestas a cambiar el mundo con sus ganas y corazón.

El primer paso, creo, empieza buscando la reconciliación interna y la paz desde adentro. No se puede construir afuera lo que primero no se construyó adentro.

Un abrazo y gracias por la visita.

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