domingo, 1 de marzo de 2009

Sumisión




Submission (Sumisión) es un cortometraje del director holandés Theo van Gogh, realizado a partir del guión de Ayaan Hirsi Ali, entonces diputada de origen somalí del parlamento holandés. La película tiene una duración de 10 minutos y fue estrenada el 29 de agosto de 2004 en la televisión pública holandesa (VPRO).

El título del film es una traducción directa de la palabra «Islam». Se trata de una serie de breves monólogos de una mujer musulmana y devota (cubierta de los pies a la cabeza con unas ropas negras transparentes) que, mirando a la cámara con expresión suplicante, relata su experiencia cotidiana, sometida la sumisión y al maltrato físico de varones musulmanes, incluido el relato de la violación por parte de su tío con la anuencia de sus padres. Mientras trascurre el monólogo, van apareciendo cuerpos de mujeres golpeados y tatuados con aleyas (versículos) del Corán, como metáfora del impacto físico que la doctrina islámica supone para las mujeres.

Muchos musulmanes percibieron esta denuncia del maltrato de las mujeres musulmanas como un insulto al Islam. Pero, incluso gente que compartía las preocupaciones de Hirsi Ali, dudaron de la eficacia del film en la medida que polarizaría las posiciones. Hirsi Ali, como guionista, sufrió amenazas diversas y los embajadores de Arabia Saludí, Malasia, Sudán y Pakistán solicitaron que se la expulsase del partido demócrata liberal al que pertenecía. El líder de este respondió que Hirsi Ali hablaba únicamente en su nombre y no en el del partido.

Tan solo unas semanas después de que la televisión retransmitiese el documental, su director, Theo Van Gogh, fue asesinado en plena calle por un islamista radical quien, en una nota clavada en el pecho del cadáver, dejó también graves amenazas hacia Hirsi Ali, estableciendo claramente la relación entre el documental y el crimen. Este hecho luctuoso otorgó fama internacional al film, que fue exhibido en algunas otras televisiones europeas. Sin embargo, en febrero de 2005 fue suspendida la proyección de Sumisión que estaba prevista para el festival internacional de cine de Rotterdam, que estaba dedicado precisamente a «películas censuradas». El productor del festival, Gijs van de Wastekalen, declaró lo siguiente al respecto: «¿Significa esto [la retirada del corto] que estoy cediendo ante la presión del terror? Sí. Pero yo no soy un político o un policía antiterrorismo; soy un productor cinematográfico.»

Fuente: Wikipedia

6 comentarios:

Eli dijo...

¡Hola Clau!
No entiendo cómo, en el tercer milenio pueden existir todavía, culturas que toleran y hasta promueven estos hechos. Hasta en la cultura occidental, que tanto se jacta de ser tan evolucionada, la Iglesia Católica,protege a sus curas pederastas en lugar de expulsarlos.
Yo suponía que las religiones existen para beneficio de la humanidad, pero compruebo que sólo son para beneficio de sus líderes, igual que la política.
Mientras no se erradique la hipocresía, no se erradicará el abuso sexual; y mucho menos, el abuso sexual infantil y la pederastia (tema que me preocupa y ocupa en especial). Sobre esto también debemos publicar todo lo que podamos.

¡Un abrazo!

Bambú Blanco dijo...

No conocía el corto Claudia. Lo cierto es que la mujer protagonista podría ser cualquier mujer de cualquier lugar del mundo. Ójala no fuese necesario ver un corto que reuniese las voces de distintas mujeres de diferentes lugares y culturas hablando de una misma realidad, viviendo una vida en la que otros deciden cúal es tu escenario y cuál es tu papel. Es muy fuerte!!!
Gracias Claudia.

Claudia dijo...

Eli,
Es tanto lo que podemos hacer usando la palabra. Lo único que no se vale es permanecer callados.
Un beso grande y gracias por este comentario. Es para pensar y reflexionar todo lo que planteas.
Nada peor que los silencios compartidos y cómplices que existen en todas las culturas.
Un abrazo,

Claudia dijo...

Bambù,
Yo también lo acabo de conocer hace poco. Me impresionó mucho y tuve la misma sensación que tu. ¿En cuántas partes del mundo la historia es la misma, sólo cambian los colores, el idioma, la manera de hacer las cosas... pero el telón de fondo es el mismo?
Un beso grande.

La Pao dijo...

Hola Clau!
Hacía unas semanas que no visitaba tu blog y me has sorprendido al ver tu entrada sobre SUMISION.

Como sabes, vivo en Holanda y precisamente el verano en que me mudé para acá, fue cuando asesisaron a Theo Van Gogh por las calles de Amsterdam.

Ayaan, exiliada somalí, estudiante de ciencias políticas, diputada parlamentaria holandesa, quién escapo a un matrimonio forzado por su padre y ha vivido desde la infancia con un sexo mutilado desde que le extrajeron el clítoris, también se ha ido del país. Ahora vive en EEUU, aún bajo amenaza de muerte, con guardaespaldas que la cuida las 24horas (financiado por nuestros impuestos en Holanda) y te confirmo que se fue con muy mala fama por romper el silencio contra el islam.

Con mucha tristeza, me he dado cuenta que entre más "tolerantes" seamos más intolerantes nos volvemos. Así la veo en el país más "tolerante" del mundo. Que es parte de Europa, por algo referido como el "viejo mundo", y temo que los antiguos perjuicios y miedos a la "otra" (aunque sea vecina) persisten...

Vivo en Rotterdam, casualmente, y te cuento que en mi barrio hay 4 mezquitas (en todo Holanda hay como 400) y creo que no es casualidad que he sido apedreada 3 veces en 4 años. Me ha sucedido en verano, andando sola, leyendo al lado del río, o caminando de regreso a casa... y han sido grupos de jóvenes adolesentes (como mis alumnos!) los que me han aventado piedras y gritado de cosas en su idioma que no entiendo.

Supongo que es porque creen que soy musulmana por mi cabello, cejas y ojos oscuros- a pesar de que soy mexicana. Y que se encabronan por que no ando cubierta de pies a cabeza con un velo negro...

¿Lo puedes creer?

Esperando que las puertas de la compasión, el amor, el respeto y la pasión se abran para todas nosotras, en donde quiera que estemos, y que no suframos agresiones en las calles o en las casas, a manos de jóvenes o viejos...

te mando un abrazo,
p.

Claudia dijo...

La Pao,
No sabes cuanto agradezco tu testimonio. Me parece impresionante esto que cuentas... ¡tanta intolerancia en el país de la tolerancia! Es inaudito.

Qué casualidad que llegases a vivir allá cuando Theo Van Gogh fue asesinado. Debió ser un momento muy particular, posible presagio de las piedras que has recibido.

La Pao, ¿me autorizas a poner tu respuesta como una de las entradas del blog? Me parece valioso e importante lo que narras; es un punto de reflexión obligado en estos tiempo.

Un abrazo grande y gracias por visitar.

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