jueves, 30 de octubre de 2008

La revolución a través de un sombrero: Coco Chanel


Las mujeres hemos dejado huella de nuestro paso de muy diversas maneras. Una de ellas, sin duda alguna, ha sido la moda. Podemos estar en contra o a favor de asumir los modelos que se establecen en cada temporada para sentirnos parte de un grupo o para hacer una aseveración social y decidir ir en contra. La moda, sin embargo, sigue presente. Una de las mujeres que se hizo patente en este ámbito y construyó no sólo un imperio sino un estilo de "andar por la vida" fue Coco Chanel

Su vida me resulta interesante por motivos variados. Su historia es como la de muchas mujeres contemporáneas y otras muchas en la historia de la humanidad: pobreza, abandono, soledad, audacia, astucia, inteligencia. Como muchas congéneres aprendió a hacer uso de sus atributos para salir adelante y forjarse un sitio en la sociedad. Su necesidad de ser aceptada y reconocida fue grande, vivir al margen no era su estilo de vida, a pesar de haber nacido al margen de la sociedad de su tiempo. ¿Juzgarla? Absolutamente no, me parece una historia de lucha y logro sobre las propias limitaciones. 

Gabrielle Bonheur Chanel fue hija natural de un vendedor ambulante y de una dueña de casa de escasos recursos. Nació en un hospicio de Saumur, Francia, el 19 de agosto de 1883. Sus primeros años de vida familiar están marcados por una situación de permanente escasez, la cual compartió junto a sus cuatro hermanos. Siendo ella muy pequeña, su madre murió de tuberculosis y el padre dejó a sus hijos a cargo dos tías que vivían en Auvergene (fecha en la que está registrado su nacimiento). 

Las tías le enseñaron a coser y a manejar la aguja con particular destreza, lo que le permitió a los 17 años obtener un empleo como costurera con las monjas del orfanato de Aubazine. Su carrera dio un drástico giro cuando en 1905 decidió convertirse en cantante de cabaret, lo cual le abrió las puertas a un mundo distinto y le permitió dar los primeros pasos hacia el mundo al cual quería pertenecer. 

A lo largo de la vida tuvo distintos amantes. Uno de sus primeros compañeros amorosos fue un acaudalado hombre con quien partió a Paris en 1909 y se instaló en un pequeño departamento en el Boulevard de Malesherbes. Ahí abrió su primera tienda de sombreros, Modas Chanel. Con el apoyo de sus diversos compañeros sentimentales logró instalarse en localidades clave a las que acudía la alta sociedad de Deauville, Normandía y Biarritz. Fue en 1920 cuando su Primera Casa Chanel se instaló en la Rue Cambon, en París. 

Su vida está asociada con nombres tales como Etienne Balsan, Arthur "Boy" Capel, el duque de Westminster. Convivió con grandes artistas y escritores de la época: Pablo Picasso, Igor Stravinsky, Diaghilev, Bernard Shaw, Jean Cocteau. Samuel Goldwin, desde Hollywood, la contrató para vestir a las grandes estrellas de cine durante la crisis de los años treinta: Katherine Hepburn, Grace Kelly, Elizabeth Taylor. Su propuesta, estilo, actitud y visión fueron considerados liberadores en su tiempo. Esta es una de las razones por las que existen quienes la consideran una de las precursoras del feminismo del siglo XX. 

La Segunda Guerra Mundial afecto tanto sus negocios como su reputación. Se le acusó de antisemita y el romance con  Hans Gunther von Dincklage, miembro de la Gestapo, durante la ocupación alemana en Francia la aislaron de la sociedad. Vivió en el hotel Ritz y después en un exilio en Suiza por 15 años. 

Fue hasta 1954 que reabrió su casa de moda, ya con 71 años, y a partir de ese momento no dejó de trabajar, innovar, crear, competir con sus pares y diseñar. En 1971, a la edad de 87 años, murió sola en su departamento en el Hotel Ritz, trabajando. Fue enterrada en Lausanne, Suiza. 

Su propuesta



Sus famosos sombreros simbolizaron el primer paso en la liberación de las mujeres de manera pública. La moda hasta el momento las obligaba a usar corsés y bustos entallados así como sombreros llenos de plumas, tules y adornos absolutamente inútiles. Eran la prueba clara de que las cabezas femeninas servían exclusivamente para traer adornos y cargar objetos sin utilidad. ¿Qué hizo? Le quitó volumen a los sombreros, les quitó todos los adornos y propuso el uso de unas boinas -masculinizadas ciertamente- sencillas y que proponían una nueva estética. Las mujeres podían usarlas sin preocuparse por detener la carga innecesaria que llevaban a cuestas y moverse libremente

Ella fue la primera modelo de pasarela de sus diseños. La forma de vestir de sus amantes fue el gran referente para comprender su estilo. En ese momento histórico debió ser absolutamente revolucionario que apareciera vestida con un elegante traje sastre y un discreto sombrero. El clásico Chanel, esa chaqueta y falda de corte sencillo, en “tweed” fue la respuesta que le dio a las mujeres que reclamaban más libertad. Sumó a esta propuesta las blusas blancas, los corbatines y los diseños con corte militar y también naviero (ideados durante sus paseos en yate con el Duque de Westminster). 


Otro sello de su estilo fueron los trajes de tres piezas para damas, los pullover de cuello tortuga y  los zapatos de punta negra que diseñó para estilizar aún más las figuras delgadas. No sólo transformó el tweed, tela destinada a los trajes de varones, en una pieza de vestir femenina, si no que el “jersey”, esa lanilla que se usaba para la ropa interior de los hombres, se convirtió en su mejor aliada. Su furró negro o “littel black dress”, que estrenó en 1926, era un dos piezas de corte recto, sin cintura, que no impedía la movilidad debido a la elasticidad de su material.

Algunas ideas finales

No dejan de sorprenderme los pasos y usos de la moda. Cuando pienso en el espíritu liberador detrás de la propuesta de esta vanguardista mujer y sus ganas de llevar la comodidad a la vida cotidiana de quienes usaran sus prendas, me salta la imagen que observo en los diseños en la actualidad. Percibo que la moda y las propuestas de muchos diseñadores en lugar de liberar a las mujeres (y por supuesto a los hombres también) lo que hacen es atarlas a nuevos imperativos, inútiles en muchos casos, y a una demanda ilimitada de necesidades creadas.  En fin, son mis comentarios de desconocedora de la moda pero observadora de la sociedad y sus costumbres. 


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece superficial hablar de esta mujer habiendo otros temás más importantes.

Claudia dijo...

Respeto tu opinión. A mi me parece que es una figura que en sus circunstancias y con los medios que tenía a su alcance abrió camino a las mujeres.
Gracias por visitar y dejar tu comentario.

maría dijo...

MUY INTERESANTE LA PÁGINA, SOY UNA SEGUIDORA DE COCÓ CHANEL.

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