miércoles, 30 de diciembre de 2009

Los últimos 9 pretextos a los que hay que decirles ¡Adiós! a partir del 2010

Con esta entrega llegamos al final de la lista de las excusas de las que tenemos que deshacernos para vivir lo que queremos y vivir la vida que añoramos. Se las enumero y espero les resulten de utilidad:

1. No soy suficientemente fuerte
2. No soy suficientemente inteligente
3. Soy muy vieja (o muy joven, según sea el caso)
4. Las reglas no me lo permiten
5. Es demasiado grande
6. No tengo energía
7. Es la historia de mi familia
8. Estoy muy ocupad@
9. Estoy muy asustad@

¿Qué les parece? ¿Pensaron que con las 9 excusas anteriores habíamos acabado? Pues ya ven que no, la mente tiene un arsenal de pretextos para hacernos malas pasadas y nosotros con mucha facilidad los aceptamos como realidades sin cuestionarlas.

1. No soy suficientemente fuerte. ¿Por qué te has convencido de que la debilidad es tu estado natural? ¿Por qué piensas que no tienes la fortaleza interna necesaria para decir lo que piensas y manifestarte contra una realidad que te incomoda? Supongo que si las personas y las colectividades se hubieran conformado con ese pensamiento nunca se hubieran dado los grandes descubrimientos ni hubieran habido países que se independizaran. ¿Cuándo piensas declarar tu independencia del país de la debilidad?

2. No soy suficientemente inteligente. Esta es otra creencia profundamente arraigada y tremendamente incapacitante. Existen distintos tipos de inteligencias y las pruebas que las validan reflejan un momento y se refieren a indicadores concretos. ¿Conoces a esas personas que son geniales para las matemáticas pero incapaces de leer dos hojas de una novela? Cada uno de nosotros tiene capacidades y talentos únicos y específicos y reconocerlos -o descubrirlos- nos abre una enorme puerta de posibilidades. No puedes ser igual de inteligente que la persona que se sienta a tu lado por una simple y llana razón... eres diferente a ella.

3. Soy demasiado viej@ o joven. Esta es una de mis favoritas. ¿Siempre te sentiste con la edad inadecuada para hacer cualquier cosa? O eras muy joven o muy entradita en años para viajar, aprender, gozar, hablar, explicar, atreverte. Entonces ¿cuál es el tiempo adecuado? Yo digo que jamás se es demasiado viejo o joven para vivir y atreverse. Hay cosas que pueden resultar un impedimento en circunstancias específicas, pero se pueden buscar alternativas y soluciones. En México, por ejemplo, si eres adulto no puedes entrar sólo al Papalote Museo del Niño...necesitas ir con un niño.... Aparte de esto, tienes 24 horas los 365 días del año para atreverte a hacer lo que no te habías atrevido a. ¿Qué esperas?

4. Las reglas no me lo permiten. No estoy diciendo que vayamos por la vida rompiendo las leyes y las normas que garantizan una sana y respetuosa convivencia social. Me refiero a las reglas no escritas que muchas veces gobiernan nuestras vidas. ¿Cuántas de estas reglas han definido el rumbo de tu vida, no te han hecho feliz y las sigues defendiendo? ¿Cuántas reglas tienes que aceptar por pertenecer a un grupo social, a una familia, a un grupo de amigos que van en contra de tus principios y creencias y defiendes como si la vida te fuera en ello? ¿Y qué sucedería si te atrevieras a poner un límite o un alto a esa realidad que te molesta y en la que ya no cabes? En última instancia, ¿qué sucedería si dijeras adiós a ese grupo pues ya no comulgas con sus reglas?

5. Es demasiado grande. Los retos y las cosas que nos interesan muchas veces las dejamos a un lado porque las imaginamos gigantes e insuperables. ¿Quieres bajar de peso pero te parece gigante la idea de bajar 1o kilos? Pues la mejor manera de enfrentar un desafío que nos parece enorme es... desmenuzarlo en partes. Cuando te das cuenta de que todo en la vida está compuesto de partes y que esas partes tienen un tamaño menor y las hace más manejables.... te darás cuenta de que una manera de enfrentarte a esos enormes retos y fragmentándolos e irlos resolviendo de uno en uno. A mi me ha funcionado bien esta manera de ver las cosas "enormes".

6. No tengo energía. ¿Te suena familiar? "Estoy muy cansada, me agoto con facilidad, me desgasta." La lista de frases vinculadas a este tema puede ser enorme. ¿Recuerdas quién te enseñó a lo largo de tu vida que decir esto era una manera de justificar tu inactividad para hacer cosas o para enfrentar retos? "No puedo hacer eso porque no estoy dispuesta a cansarme más practicando cuando llego del trabajo." En efecto, uno puede estar cansado, pero ¿por qué no estamos dispuestos a modificar cosas de nuestra vida que nos agotan innecesariamente y ganar tiempo de calidad para canalizar nuestra energía y pensamientos en lo que deseamos? Por supuesto, los cambios implican modificaciones en nuestros patrones de conducta y hacer un esfuerzo, pero ¿no te cansa más seguir viviendo con insatisfacción? (Inclusive, si este es un estado crónico, deberías ir al médico para que te apoye a resolver esta cuestión y hacer esa visita implica ya el inicio de un cambio.)

7. Es la historia de mi familia. Bueno, desde otra perspectiva, ya hemos tocado este tema anteriormente. ¿La historia de tu familia te ha permitido desarrollarte en todas las áreas de tu vida y ser una persona plena? Si la respuesta es si, felicidades, sáltate al siguiente punto pues este apartado no está dirigido a tí. Si la respuesta es otra.... es hora de preguntarte hasta cuándo piensas seguir usando a tu familia de excusa para ser infeliz. Hace poco me dijeron un pretexto que les comparto: "En mi familia me enseñaron que todo es de todos y nadie tiene que pedirle prestado nada a nadie." ¿Se imaginan los problemas que esta persona ha tenido con su pareja? La familia llega de vacaciones a su casa sin peguntar...pues asumen que su casa de casados es una extensión de la propia...así como el tiempo y el dinero del nuevo matrimonio. El señor no le dice nada a su familia de origen....porque así ha sido siempre y la que tiene el problema es la esposa. (En este sentido le doy la razón, si él no piensa desafiar las creencias familiares y prefiere seguir "perteneciendo" a esa familia muégano que nunca ha dejado crecer a sus miembros, la que tiene que tiene que cambiar es la esposa: o acepta esa realidad y asume como propia esa creencia... o tiene que cambiar de situación.)

8. Estoy muy ocupad@. Este es un GRAN pretexto y hasta justificable. Quienes dicen esto normalmente están envueltos en un círculo perverso del que es muy difícil salir sin conciencia. Es cierto que no tienen tiempo, pero no están dispuestos a hacer cambios para tener tiempo de hacer cosas que les hagan felices. Es como si dijeran, "no tengo tiempo para ser feliz, el vivir mal ocupa todo mi tiempo, por favor, no me interrumpan". El tiempo no puede comprarse, añadirse o restarse; es un recurso limitado y todos disponemos de las mismas horas y minutos. Si no haces cambios en tu vida para tener tiempo, el tiempo no aprovechado no lo podrás usar en tu jubilación.

9. Estoy muy asustad@. ¿Quién te dijo que el miedo y el susto se quitan alguna vez? ¿Piensas que las personas valientes son las que nunca han tenido miedo? Son justamente las opuestas, las que teniendo miedo se han atrevido a hacer las cosas. ¿Tienes miedo de buscar ese trabajo? El miedo no va a desaparecer de la noche a la mañana; es posible que tengas que buscar esa oportunidad con todo y miedo y ¿sabes? Seguramente cuando te atrevas el miedo desaparecerá, no antes. Entonces ¿qué esperas para empezar ese proyecto que quieres y que tanto te asusta? Cuando termines, seguramente ya no te acordarás de que alguna vez le temías.

Pues con esto terminamos de analizar las excusas de las que nos habló Wayne Dyer en su libro "Excuses begone" y que sirvieron de punto de partida para abrir nuestro Foro "Dile adiós a los pretextos y vive la vida que quieres". Si quieres participar, adelante, será un gusto seguir conversando contigo por allá.

Si quieres leer sobre las excusas que analizamos anteriormente, aquí están los vínculos:




2 comentarios:

Minombresabeahierba dijo...

Como pesan estas dos!

3. Soy muy vieja/o
9. Estoy muy asustada/o

abrazote

Claudia dijo...

Mi querido Minombre,

Te entiendo perfecto, no sabes cuánto.
Un abrazo,

Comunidades en las que también participa Mujeres Construyendo