sábado, 23 de mayo de 2009

Acabar lo que uno empieza

Suena sencillo, evidente e intrascendente, pero ¡qué bien se siente acabar lo que uno empieza!

Estoy convencida que la autoestima y los grandes logros personales son hechos que se reflejan en la suma de pequeñas acciones cotidianas, no en eventos espectaculares dignos de una marquesina de teatro. Acabar lo que uno empieza, sea lo que sea, genera una sensación de bienestar inmensa y eso a su vez contribuye a generar un estado de ánimo positivo que se traduce irremediable -y felizmente- en buen humor, lo que -por si fuera poco- nos ayuda a mantener una buena salud.

Confieso que uno de mis mayores defectos es la obsesividad y ello se ha traducido a lo largo de mi vida en compromisos ineludibles y un afán, casi tiránico, por acabar todo lo que empiezo... me guste, me resulte absurdo después de un tiempo o no. Uno de mis logros ha sido, sin lugar a dudas, aprender a reconsiderar cosas a medio camino y decidir no concluir proyectos o cosas que después de una concienzuda evaluación me ha parecido irrelevantes, inútiles o definitivamente, no congruentes con mis intereses.

Habiendo hecho este paréntesis, diré que también encuentro un profundo placer en ver acabadas las cosas que empiezo. Hay decisiones que por supuesto, han implicado tristeza y dolor en el camino, concluir una relación o dar por terminadas situaciones que podrían seguir sin resolución indefinidamente y que lo único que me acarrearían sería una ansiedad enorme por ese estado de indefinición.

Pero hay otros finales que son liberadores, completamente liberadores. Empezar a gestar una idea y ver cómo se va transformando en proyecto, desarrollarlo, pensarlo, sentirlo, digerirlo, masticarlo...hasta que empieza a tener forma de algo claro y tangible y se convierte en una realidad. Ese tipo de finales, que a su vez plantean nuevos principios, son fantásticos. Lo hacen sentir a uno útil, productivo, creativo, capaz. Nada como saberse capaz de desarrollar proyectos, darles seguimiento, llevarlos a buen término.

Por ello, les recomiento que si tienen algo inconcluso que es importante para ustedes y por diversas razones -autosabotaje, pretextos, temor- no se han atrevido o dado el tiempo para finalizar.... lo hagan. Se sentirán liberadas y energetizadas para empezar algo nuevo.

Imagen:pasaron.com

12 comentarios:

LOLA dijo...

DEBE SER EL RESULATDO SATISFACTORIO PARA SENTIR ESA DICHA?
O LA DICHA ES INDEPENDIENTE AL RESULTADO?

LOLA CIENFUEGOS

Arantza G. dijo...

Me gusta terminar lo que empiezo aunque a veces el resultado no me resulte grato pero por lo menos obtengo el placer de acabar...
Besos

El Moderador dijo...

Intercambiamos enlaces?

http://enamoradastodoonline.blogspot.com

Si es de su interes deje un mensaje en nuestro blog

Saludos

Todo On Line

July dijo...

totalmente deacuerdo :)

un abrazo enorme.

dondelohabredejado dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con tus palabras. Incluso a veces terminar con algo aunque el resultado no sea el esperado, siempre es liberador. Las cosas inconclusas nos astancan la energía y nos hacen perder la autoconfianza.
Un abracito.

SUSANA dijo...

Vaya sintonía Claudia!

Precisamente en estos días, este planteo estuvo persistentemente en mi vida.

Muchas Gracias por la publicación!

Besitos!

Claudia dijo...

Lola,
Pienso que la dicha es independiente del resultado. No es siempre el resultado que esperamos, pero es un pendiente menos...
Saludos,

Claudia dijo...

Arantza,
Es un placar acabar con lo que se ha empezado, tienes toda la razón.
Besos,

Claudia dijo...

El Moderador,
Saludos.

Claudia dijo...

Hola July!!!
Qué bueno que estamos de acuerdo, jajajaja.
Saludos,

Claudia dijo...

dondelohabrédejado....
.... es cierto, lo inconcluso es energía estancada... y eso no es bueno desde ningún ángulo.
Besos,

Claudia dijo...

Susana,
Eso se llama sincronía... no es casualidad.
Un beso,

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