sábado, 6 de febrero de 2010

El poder curativo del perdón

Hace un par de años escribí este texto. No soy aficionada a estar repitiendo entradas, pero me parece que en esta ocasión viene muy bien por tratarse de un tema permanente en la vida de cada ser humano y porque estamos apenas en el mes de febrero, con muchos meses por delante para hacer ajustes en nuestras vidas que nos permitan ser más felices y mejores personas. Espero que lo encuentren de utilidad.

La psicóloga Robin Casarjian señala que el perdón tiene un enorme poder sobre las personas y que reconciliarse con él puede traer gran paz y felicidad interior. Las grandes tradiciones espirituales le dan un inmenso valor como instrumento de reconstitución y encuentro.

En su libro Perdonar. Una decisión valiente que nos traerá la paz interior, la autora destaca que este acto nos promete la liberación del poder que ejercen sobre nosotros las actitudes y los actos de otras personas. Nos vuelve a despertar la verdad de nuestra bondad intrínseca y el hecho de que somos dignos de amor. Me atrevería a decir que su libro es una especie de promesa de que cada uno de nosotros, los lectores que tomamos café y los que no, podemos ser capaces de deshacernos de la confusión emocional que generan el odio y el rencor y seguir adelante sintiéndonos mejor con nosotros mismos y con la vida.

Por supuesto que perdonar representa todo un desafío, sobre todo en una cultura como la nuestra que le da tanto valor al Yo y al Ego. Casi podríamos decir que se nos enseña desde pequeños y a través de diversos medios a no perdonar pues ello lleva implícito un símbolo de flaqueza. ¿Qué sucedería si hubiésemos aprendido que perdonar es un acto verdaderamente valiente y que lleva implícita una gran integridad?

Casarjian plantea algunas preguntas que comparto con ustedes y que pueden invitarles a pensar el tema desde otra perspectiva:

¿Evitas perdonar como una manera de demostrar que "tienes razón"?
El enfado al que te aferras, ¿es una forma de controlar la situación?
¿Es una forma de mantener una cierta ilusión de control?
¿Es el enfado una manera de evitar la intimidad?
¿Es una manera de eludir sentimientos más profundos de tristeza, desesperación, dolor, abandono y rechazo?
¿Es una forma de hacerte oír?
¿Es una manera de aferrarte o soltarte?
¿Es una forma de castigar y desquitarte?
¿Es tu manera de insistir en que el problema no es tuyo sino de la otra persona?
¿Es una forma de hacer que la vida continúe tal como está y evitar la claridad que podría proporcionar un cambio que temes?
Pienso que la respuesta a cada una de estas preguntas puede llevarnos a conocernos un poco mejor y puede proporcionarnos elementos valiosos para encontrar maneras de solucionar los conflictos. Si conocemos nuestro punto de partida tendremos mayores posibilidades de resolver la situación que si desconocemos por completo las fuerzas internas que nos mueven.

En todo caso, recomiendo la lectura de este libro en este inicio de año. Reflexionar sobre el perdón puede ser una buena manera de comenzar y actuar diferente en este 2008 lleno de posibilidades. Creo que es mejor elegir estar en paz que tener razón. ¿Qué opinas?

El link que aparece en el título de la obra te lleva a una versión autorizada del libro que circula en internet. No tienes pretexto para no leerlo.

Aquí está el post de otra persona que también habla sobre el tema y que plantea ideas interesantes al respecto.

Mujeres Construyendo es la primera plataforma para mujeres blogueras en español. (www.mujeresconstruyendo.com)

4 comentarios:

Luciana Onofre dijo...

Olá tomei a liberdade e linkei seu blog no meu.

Um abraço,

Luciana Onofre

Germinando
http://sementeperegrina.blogspot.com

Lucy in the Sky with the Daemons
http://labrujaysucasa.blogspot.com

LIFE Graciela Bacigalupe dijo...

Gracias.El perdón es un ladrillo necesario para construir.paso por el sitio y lo leo!!Buen tema una reflexión antes de comenzar la semana !! abrazos.

Claudia dijo...

Luciana,
Gracias,es un honor. Un abrazo.

Claudia dijo...

Graciela,
Me gusta mucho como lo escribes: el perdón es un ladrillo para construir. Agregaría que es también un cemento que nos ayuda a ser mejores y establecer relaciones con el mundo más sanas.
Un abrazo y gracias por la visita y el comentarios.

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