
ERRORES Y FRACASOS
No existen errores, sino “resultados no deseados” que enseñan.
Hace años, un hombre de gran éxito afirmó que para conseguirlo uno debe “duplicar su tasa de errores”. Cuando lo pensé, me di cuenta de que yo me había “equivocado muy poco” en mi vida, demasado poco, apenas había arriesgado; y en consecuencia, mi vida podía calificarse de mediocre. Allí estaba yo cuestionandome, aquel hombre aconsejaba justo lo contrario a lo que aprendí en la escuela, donde me enseñaron a evitar los errores. Desde ese momento me atreví con lo imposible tras declararlo probable y más tarde posible.
Sinónimos de error:
1. Aprendizaje… en curso
2. Oportunidad… para mejorar
3. Corrección… de método
4. Retraso… necesario
5. Prueba… de persistencia Si volviese a empezar, me exigiría a mí mismo “cometer más errores”, esa sería la señal inequívoca de avance en territorios nuevos e inexplorados. Está claro que “cometer más errores” no significa cometer siempre los mismos errores, eso no sería el prólogo del éxito, sino de la estupidez. Equivocarse, sí pero en cosas diferentes y con el objetivo de aprender. Así que decidí firmemente “duplicar mi tasa de errores” para duplicar mi tasa de éxito. En realidad, nada hace fracasar tanto como el éxito.
Al éxito se llega después de obtener algunos resultados que algunos llaman injustamente fracasos.
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